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Borikén se componía de unos veinte distritos con economía
de siembras, caza, pesca, trueques; creencia en cemíes; y sistema
político basado en alianzas. Existían conflictos causados por
pasados confrontamientos por cuerpos de agua, tierras, bosquez.
Ananixi, Sacerdota-Médica, finalmente convence a la junta
de su distrito a que celebren areíto para reunir a los jefes
principales y buscar
la paz. Uraioán, su jefe principal, la reciente; buscando
alianza una vez con Aueíbana, el más reconocido de los jefes, perdió
a su Tío.
Durante la preparación
del areíto,
Aueíbana hace alianza con Uarionex, enemigo de Uraioán. Uraioán
jura venganza. Un jurakán azota la isla y empeora los humores. Se
recuperan de la destrucción y las muertes. En junta en el activo
areíto, avisada por sus cemíes, Ananixi recomienda celebrar en los
bateies sagrados de Kauana rituales de dolor infligidos, vigilias,
juegos de pelota y guerrillas simuladas entre los jefes. Los
Ancestros harán llamado a Jefe Máximo para la isla, el cual dirijirá
a todos contra ataque karibe que será enviado por Iukajú como
castigo por éstos no haber sabido mantener
la paz.
En Kauana, en medio
del explendor de
las ceremonias y los rituals de iniciación, la fricción aumenta y el
rencor y la soberbia consume a los jefes y los allí presentes.
Ananixi, desesperada, se rebela contra Uraioán, provocador grande de
todo. El pueblo se divide, y se desespera más aún pues ella siempre
luchó por la unidad. El cruel ataque Karibe les sorprende en plena
confrontación física, y es cuando el dolor les despierta, cuando la
tragedia les hace ver, cuando las lagrimas le recuerdan lo que nunca
debieron olvidar.
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